Neurofeedback

Neurofeedback

El Neurofeedback se fundamenta en las técnicas de biofeedback pero enfocado a que las personas aprendan a regular su funcionamiento cortical para optimizar su rendimiento y focalizar la atención de una forma más eficaz.

Las tecnicas de Neurobiofeedback son técnicas novedosas y cientificamente aprobadas de las que se pueden beneficiar personas con las siguientes dificultades: TDAH, epilepsia parcial, cuadros de estrés y angustia, insomnio, bruxismo, migraña y dolor crónico.

¿Como funciona el neurobiofeedback?

En las sesiones de entrenamiento el neuroterapeuta coloca una serie de sensores a nivel cortial mediante los cuales visualiza el estado interno de la persona. A partir de animaciones opticas en una pantalla de ordenador, la persona se entrena siguiendo las indicaciones del tereapeuta según los objetivos que se haya pactado con el paciente. 

Con este entrenamiento se generan experiencias de autoeficacia e interocepción que ayudan a tener un mayor control de la propia conducta y una regulación emocional más eficiente en la vida real del paciente. 

Luego se buscan vias para que estas mejoras se puedan transferir a la vida real. En el caso del tratamiento de TDAH se colocan en los sensores en los niveles corticales y el entrenamiento de la atención se realiza utilizando juegos atractivos para motivar al niño o la niña y así mejorar su capacidad de atención. Después se hará la transferencia a situaciones como la de realizar los deberes escolares. 

Aplicaciones del neurofeedback

El cerebro humano está diseñado para estar constantemente en relación con nuestras sensaciones internas y con el mundo que nos rodea, ajustándonos de modo fluido a los cambios que se van produciendo. Esta capacidad de adaptación a los cambios, así como de regenerarse, a lo largo de toda la vida, es lo que se conoce como plasticidad cerebral o neuroplasticidad. En otras palabras, el cerebro es considerado un órgano sensible al aprendizaje. Por eso, tiene sentido hablar de entrenamiento o gimnasia cerebral y, además, a cualquier edad.

El neurofeedback, como tratamiento que parte de las neuroterapias, actúa de modo directo sobre la función cerebral. Consiste en un registro de la actividad eléctrica cerebral, en una zona específica del cerebro. En otras palabras, es un electroencefalograma (EEG) en tiempo real. La señal EEG es analizada digitalmente para obtener datos sobre la función cerebral entre distintas áreas, las conexiones entre ellas y el funcionamiento general del cerebro. Los aparatos de neurofeedback permiten, en base al procesamiento de estas señales eléctricas, diseñar programas de entrenamiento o tratamiento personalizados para cada individuo, reforzando determinados tipos de actividad neuronal e inhibiendo otros. Con ello se busca equilibrar las ondas cerebrales, llevando al cerebro a un estado más funcional u óptimo e incrementando el bienestar general de la persona.

Es sencillo. La persona ha de estar sentada cómodamente y mirar durante más o menos media hora la pantalla (los tiempos de entrenamiento van aumentando con las sesiones), en la que se ven imágenes en movimiento o se escuchan sonidos. Estas imágenes o sonidos refuerzan determinados ritmos cerebrales, en localizaciones específicas. Por otra parte, también potencian cambios en determinadas funciones orgánicas (respiración, frecuencia cardíaca, tensión arterial, etc.).

El paciente no ha de hacer nada. De hecho, cuanto menos se esfuerce mejor suele funcionar el tratamiento. Ha de tratar de no moverse demasiado, estar enfocado en el presente y prestando atención a la pantalla, sin agobiarse por el resultado.

Por otra parte, resulta importante señalar que un cerebro que está en tensión no es capaz de aprender y de almacenar información de manera adecuada. El Neurofeedback es un proceso de aprendizaje de autorregulación de las ondas cerebrales. Una respiración pausada puede ayudar en este proceso, ya que relaja el cuerpo y la mente, ubica a la persona en el aquí y el ahora, generando un estado óptimo para el aprendizaje. Sin embargo, no es necesario un trabajo en relajación para que el entrenamiento funcione.

El neurofeedback trabaja en base a un paradigma psicosomático. Esto quiere decir que mente y cuerpo están interconectados y, por tanto, el trabajo sobre un área tendrá repercusiones sobre las demás. Por ejemplo, un entrenamiento en neurofeedback, puede mejorar no sólo condiciones psicológicas y neuropsicológicas, sino también problemas orgánicos como las migrañas, la epilepsia, molestias digestivas o la fibromialgia. Personas sanas también recurren a estos tratamientos para mejorar su bienestar general, afrontar mejor el estrés o ser más eficaces en deportes, actividades artísticas, académicas (bien sea en niños, adolescentes o adultos) o laborales.

Se ha obtenido evidencia empírica con neurofeedback para trastornos como: TDAH, adicciones, daño cerebral, TEPT, ansiedad y depresión, TEA, fibromialgia, TOC, alto rendimiento deportivo, entre otros.

El efecto del entrenamiento sobre el cerebro suele ir más allá del problema concreto que trata de mejorarse. Otros síntomas como contracturas, problemas de impulsividad, dificultades de sociabilidad, suelen mejorar.

En niños con TDAH, se observan mejoras en la atención, así como en la capacidad de entender a los iguales y de relacionarse socialmente.

Asistimos en estos últimos años a una proliferación de aparatos para uso doméstico basados en ondas cerebrales. Estos sistemas llevan a cabo un registro muy general y poco preciso de la actividad cerebral y sus efectos son poco consistentes.

Aunque captar determinadas frecuencias de onda es relativamente fácil, discriminar esta actividad y programar un entrenamiento específico para el estado del paciente es mucho más complejo y requiere una valoración especializada.

Lo que puede ser adecuado para un paciente, puede ser perjudicial para otro. Por ejemplo, muchos aparatos se basan en la idea simplista de que las ondas alfa producen relajación, pero estimular la producción de ondas alfa en algunas personas puede llevar a un empeoramiento de los síntomas, por ejemplo; cambios en el patrón o ciclo del sueño, dificultad para prestar atención, sensación de agotamiento físico y/o mental, somnolencia, etc. Otros sistemas que se venden como neurofeedback están basados en determinadas "energías” que no han demostrado poder ser medibles ni entrenables. Aunque, los términos que usan estos sistemas para describir su funcionamiento pueden parecerse, son radicalmente diferentes.

Además, es fundamental que el entrenamiento se lleve a cabo con aparatos validados científicamente y por personal cualificado. El cerebro es nuestro órgano más delicado e influir sobre él requiere las debidas garantías.

Antes de iniciar un tratamiento con Neurofeedback se evaluarán distintos aspectos para poder definir el protocolo de entrenamiento más adecuado:

-Un clínico hará una entrevista para comprender y definir adecuadamente el problema o motivo de consulta.

-Se evaluará al paciente, cuando sea necesario, con instrumentos psicométricos que permitan tener una amplia visión del problema motivo de consulta.

-Se realizará un Mini Q (medición de distintos puntos clave del cerebro) para conocer cómo es el funcionamiento actual.

Con esta información se diseñará el tratamiento más adecuado.

Entrenar un músculo, adquirir flexibilidad, mejorar una habilidad, aprender a tocar un instrumento o a hablar un idioma, son aprendizajes que necesitan práctica y constancia.

El Neurofeedback es una técnica de aprendizaje de regulación cerebral que, si bien es potente, requiere de constancia, regularidad y un número determinado de sesiones, que puede variar entre 30, 40 o más (dependiendo de los síntomas que presente la persona, de la severidad de los mismos y de la flexibilidad cerebral de cada individuo o lo que es igual, la velocidad de respuesta y adaptación, de cada cerebro a la terapia), para que una función se modifique y para que el efecto o aprendizaje se consolide. Si bien este número es variable según el trastorno, se han evidenciado y registrado mejoras, en general, en torno a 25 sesiones los problemas de ansiedad, migrañas e insomnio, 50 los casos de TADH o TOC y 80 los de autismo, Asperger y Trastorno Generalizado del Desarrollo, por poner algunos ejemplos. Sin embargo, cada cerebro es distinto y, por lo tanto, el número de sesiones puede fluctuar.

Por otra parte, en los casos de alto rendimiento (deportivo, académico y ejecutivo) dependerá de la flexibilidad cerebral, así como del objetivo esperado, de acuerdo a la evolución percibida tanto subjetiva como objetivamente y a través del feedback con la neuroterapeuta.

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